Intención fue destacar cómo nos protege y “contar nuestras propias historias como mujeres”, afirmó documentalista Indira Cato

Texto y fotos: Ximena Loyda

El INEGI puntualizó que, para 2024, más de 10 millones de mujeres fueron víctimas de violencia digital en México. 

Indira Cato, documentalista, y la activista Olimpia Coral Melo nombraron y visibilizaron no solo la fuerza que se necesita para sobrevivir a estas agresiones, sino la lucha acompañada de la carga de quitar la vergüenza a las mujeres y regresarla a los agresores con una condena legal.

A través tanto de la historia de Olimpia Coral Melo como del movimiento que impulsó la creación de la “Ley Olimpia”, el documental Llamarse Olimpia llegó al Festival Internacional de Cine Documental y Narrativas de No Ficción Doqumenta con una proyección que busca acercar al público a la violencia sexual digital desde la experiencia de quienes la enfrentaron y no únicamente desde el ámbito jurídico.

La película reconstruye, mediante testimonios directos, el proceso que vivió la activista originaria de Huauchinango, Puebla, después de que un video íntimo de ella fuera difundido sin su consentimiento. 

El documental muestra las burlas, la falta de respuesta de las autoridades y el acompañamiento de su madre, así como de activistas como Prania Esponda y Marcela Hernández Oropa, quienes participaron en el impulso de la “Ley Olimpia” hasta su reconocimiento a nivel nacional y su expansión en otros países de Latinoamérica.

La realizadora, Indira Cato, explicó que uno de los principales objetivos fue colocar a las mujeres en el centro de la narrativa y mostrar historias contadas desde su propia perspectiva. Lo que se puede observar durante toda la película es la mínima participación de hombres; pues en pocos espacios las mujeres pueden ser realmente las protagonistas.

“La posibilidad de contar nuestras propias historias como mujeres y de complejizarnos como personajes… es relativamente reciente que seamos los personajes y que nos complejicen”, expresó. 

Recordó que cuando inició el proyecto, la “Ley Olimpia” había sido aprobada en la mitad de las entidades del país y, durante la realización del documental, el proceso legislativo avanzó hasta convertirse en una legislación de carácter federal. 

También destacó la red de defensoras digitales que opera en distintas entidades para acompañar a víctimas de violencia sexual digital. 

‘Queríamos acercarnos desde la empatía y las historias que ellas nos podían aportar’ 

La directora señaló que la intención del documental fue equilibrar el contexto legal con la dimensión humana de las personas involucradas, para evitar que el documental se centrara únicamente en explicaciones jurídicas.

“La intención era encontrar ese equilibrio para que quien viniera a ver el documental pudiera entender qué es la Ley Olimpia, cómo nos protege y la importancia de que exista, pero también queríamos podernos acercar desde la empatía y desde las historias que ellas nos podían aportar”, explicó. 

Reconoció que el proceso de filmación y edición representó una carga emocional para el equipo, integrado principalmente por mujeres jóvenes, debido a los testimonios que documentaron durante cinco años de trabajo.

“Fue un proceso muy duro… es imposible que no te pegue escuchar estas cosas”, expresó. Añadió que recurrió a terapia y que el equipo estableció espacios para conversar después de cada jornada de grabación con el fin de procesar lo vivido. 

Documental buscó ser herramienta contra violencia e injusticia

La realizadora indicó que, además de denunciar la violencia digital, buscó construir una historia que ofreciera una perspectiva de organización y cambio, incluso entregar un sentimiento de esperanza ante la violencia y las injusticias.

“Era importante hacer una película que sí fuera de denuncia, que sí nos mostrara los horrores de la violencia digital, pero que también te diera esperanza”, afirmó. 

Respecto al impacto de la legislación, consideró que uno de sus principales aportes fue reconocer legalmente una forma de violencia que antes no era nombrada.

“La primera gran virtud de que exista la ley es que lo nombra… esto no era considerado violencia”, señaló. También explicó que la visibilización de estos casos permitió que más mujeres compartieran sus experiencias y construyeran redes de apoyo. 

Sobre el origen del proyecto, relató que conoció la historia de Olimpia Coral Melo en 2020, tras leer un artículo y diversas entrevistas. Dijo que su interés surgió al querer comprender cómo se organizó el movimiento detrás de la ley y cómo la activista enfrentaba la exposición constante de su historia.

“Como buena documentalista me surgieron más dudas que respuestas… quería conocerla y ver qué pasaba atrás”, explicó. Tras varios intentos de contacto mediante redes sociales, ambas comenzaron una relación de confianza que permitió desarrollar el documental durante cinco años. 

Indira destacó que las redes sociodigitales también pueden convertirse en herramientas para generar vínculos y proyectos cuando se utilizan de manera responsable.

“Las redes son una herramienta que puede conectar personas y construir o puede destruir… el problema es cómo las usamos”, expresó. 

Llamarse Olimpia obtuvo el Premio Mezcal a Mejor Película Mexicana en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara y el Ojo a Mejor Largometraje Documental en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2025. 

Al concluir la función, la realizadora señaló que el documental continúa sumando exhibiciones itinerantes en distintos puntos del país. 

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