Alin Ramírez y Sandra Ríos participaron en conversatorio sobre algoritmos, desigualdad y resistencia, en el marco del Congreso Nacional de ANECPAP

Texto y fotos: Vania Martínez

Infografías: Mario Ortega

Las activistas Alin Ramírez y Sandra Ríos, integrantes de CyberQueer, enfatizaron que la Inteligencia Artificial (IA) y los algoritmos no son entes neutrales, sino que reproducen y crean violencias de género al ser diseñados bajo sesgos de clase, género y etnia.

“La IA no aprende por sí sola, ya tuvo que haber personas que la enseñaron […] no es tanto el problema de lo que ya está, sino de cómo se ha ido enseñando a través de ese tiempo”, manifestó Sandra Ríos en el marco del Congreso Nacional de la Asociación Nacional de Estudiantes de Ciencias Políticas y Administración Pública (ANECPAP).

Durante su participación en el conversatorio “Cuando la IA decide. Algoritmos, desigualdad y resistencia”, realizado el viernes 17 de abril, Alin y Sandra hicieron un llamado a la transparencia algorítmica y a la responsabilidad gubernamental para proteger los datos personales de las poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Respecto a la construcción de estas tecnologías, Alin Ramírez, cibercriminóloga de la UAQ, recordó que los modelos más utilizados son diseñados por hombres bajo sistemas hegemónicos de belleza y comportamiento.

Indicó que esto genera una visibilidad desproporcionada que clasifica y castiga a “cuerpas” y perfiles que no encajan en el sistema binario tradicional.

Instituciones ofrecen “ejercicio de simulación” en políticas públicas

Sandra Ríos, maestra y activista en temas sobre género, señaló que la comunicación política se ve afectada por sesgos, al considerar únicamente ciertas habilidades y problemáticas, porque dejan de lado la accesibilidad para todas las personas.

“La prohibición no es la solución […] Tienen que legislar, sí, pero desde otra visión, centrada en las personas y no en el castigo como respuesta”, puntualizó la activista, quien propuso una prevención y un diseño tecnológico con perspectiva de género, Derechos Humanos e interseccionalidad.

Como parte del diagnóstico sobre la participación juvenil, las ponentes y estudiantes asistentes coincidieron en que la falta de incidencia en políticas públicas no se debe a la apatía, sino a la falta de espacios de representación real y al “ejercicio de simulación” por parte de las instituciones.

Finalmente, en materia de seguridad digital, se advirtió sobre la falta de una cultura de protección de datos en México y la vulnerabilidad de información ante filtraciones.

Explicaron que es fundamental recolectar datos de forma integral que incluyan a las disidencias sexogenéricas y pueblos originarios para que la tecnología sea una herramienta de justicia y no solo de control o rentabilidad.

“Así como estamos tratando en nuestros diferentes espacios construir mundos más libres y mucho más disruptivos y más horizontales, debemos hacerlo también dentro de las tecnologías de la información”, consideró Alin Ramírez.

22/Abril/2026

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