“No puede haber una fiesta allá, mientras nosotros tenemos un gran dolor”, expresaron sobre Calzada de Tlalpan la noche del miércoles 10
Texto y fotos: Natalia Gutiérrez Oseguera








Ciudad de México (CDMX).- Aproximadamente 2 mil madres buscadoras de todo el país participaron en “Iluminemos la búsqueda: caminata por los desaparecidos”, que se realizó la tarde del miércoles 10 de junio sobre calzada de Tlalpan, a unas horas de la inauguración del mundial de futbol 2026.
Caminaron de la estación de tren ligero “Registro Federal” rumbo al sur de la capital, hasta las inmediaciones de la UVM Coyoacán -trayecto de 800 metros-, para denunciar omisiones y falta de atención de las autoridades.
Frente a civiles que las acuerpaban, integrantes la prensa y observadores de Derechos Humanos, enunciaron los nombres e historias de sus seres queridos que están desaparecidos.
Afirmaron que su objetivo no es impedir el mundial, no están en contra del juego, pero exigen que las autoridades atiendan la crisis de desapariciones y los ayuden a encontrar a sus familiares para que puedan volver a casa.
Alrededor de las 8 de la noche, los contingentes comenzaron su marcha hacia el Estadio Ciudad de México (Azteca), sin embargo, a la altura de la estación Textitlán del Tren Ligero, la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México instaló lo que llamó un “cinturón de paz”, conformado por trabajadores y funcionarios de la dependencia.
Al frente estaba César Cravioto Romero, Secretario de Gobierno de la CDMX, quien dijo buscar diálogo con las madres.
Las madres accedieron al diálogo y conversaron con el Secretario durante 10 minutos. La comitiva de madres que hablaba con el Secretario consideró que no había condiciones para que él les diera garantías de solución, se rompió el cerco que mantenían los funcionarios y los contingentes pasaron el cinturón de paz, gritando y exigiendo justicia.
“No puede haber una fiesta allá, mientras nosotros tenemos un gran dolor”
Unos metros más adelante, a la altura de la UVM Coyoacán en dirección al estadio, la caminata se detuvo frente a una barricada de autobuses y patrullas que habían sido colocados para impedirles el paso.
Detrás y sobre el puente, esperaban alrededor de 300 granaderos.
Se vivieron momentos de tensión cuando algunas madres escalaron las patrullas para intentar pasar, así también manifestantes estudiantiles y acompañantes subieron a los camiones, los pintaron y pegaron afiches, extendieron varias lonas sobre estos.
Mientras tanto, las fuerzas de seguridad impedían el paso de civiles y gritaban que se retiraran y respetaran el cordón.
Los colectivos de personas buscadoras denunciaron que la marcha era pacífica, “no traemos armas”, dijo un padre, “Solo nuestros palos y picos, con los que buscamos a nuestros hijos”.
Al ver que el grupo de granaderos no iba a dejarlos pasar, contingentes regresaron sobre sus pasos y atravesaron por los otros puentes peatonales hacia el otro lado de la calzada en dirección Taxqueña, donde aún circulaban vehículos, y la cerraron para exigir atención.
Debajo del puente peatonal se instalaron los colectivos a rezar con la participación de un sacerdote que afirmó que el Estado es “el monstruo más frío y cruel” al que se enfrenta hoy la población civil.
También jugaron una cascarita de futbol y continuaron visibilizando que no están en contra del futbol, simplemente que “no puede haber una fiesta allá, mientras nosotros tenemos un gran dolor. No pueden festejar, mientras se ignora el dolor de miles de familias”.







